2026, el año del boom del GEO para el PR

Durante años, el PR ha trabajado para ser relevante frente a periodistas, influenciadores y otros stakeholders clave. Hoy, a esa lista debemos sumar una audiencia decisiva más: los sistemas de inteligencia artificial. En este nuevo contexto, el GEO (Generative Engine Optimization) se está consolidando como una herramienta esencial para los profesionales de la comunicación.

Aunque esta categoría existía de manera incipiente desde antes, empieza a tomar verdadera relevancia entre finales de 2023 y 2024, cuando los modelos de inteligencia artificial generativa como ChatGPT, Gemini, Claude y Perplexity comienzan a recomendar marcas, fuentes e incluso expertos. A partir de ese momento, las respuestas ya no dependen únicamente de rankings, indexaciones o palabras clave, como ocurría tradicionalmente con el SEO, sino también de factores como autoridad, semántica, profundidad, validación de terceros y consistencia. Esto hace que el juego esté cambiando rápidamente. No significa que el SEO haya muerto, sino que ya no es suficiente.

Como producto o servicio, el GEO es aún muy nuevo, y esto plantea varios retos. Todavía no existen estándares claros, no contamos con métricas únicas ampliamente aceptadas y muchas de las aproximaciones actuales siguen estando fuertemente ligadas a lógicas de SEO aplicado al PR.

Sin embargo, si lo analizamos desde una perspectiva estratégica, el GEO no es nuevo. Lo que hoy conocemos como GEO es, en realidad, una evolución natural de las prácticas más consolidadas del PR: la construcción de autoridad, el relacionamiento con fuentes confiables, la creación de mensajes claros, profundos y consistentes, y la presencia en medios como mecanismo para fortalecer la reputación de marca.

Y aunque como estrategia no sea algo nuevo, el concepto y su materialización como producto sí lo son. Esto implica que, como agencias de PR y comunicaciones, enfrentamos retos importantes de adaptación. Todo indica que ese proceso debe acelerarse durante 2026 para poder mantenernos realmente competitivos. En este sentido, las marcas que ganarán el share of voice en 2026 no serán las que hablen más fuerte ni con mayor frecuencia, sino aquellas que logren ser representadas con precisión por los distintos modelos de inteligencia artificial, de manera coherente con su identidad, sus mensajes clave y su posicionamiento de marca.

Entonces, ¿cuál debe ser nuestro foco en 2026 como agencias de PR?

Debemos entender cómo la arquitectura de las narrativas que construimos para nuestros clientes puede estar estructurada y ser verificable para que los sistemas de inteligencia artificial puedan interpretarla y utilizarla correctamente.

Hoy es aún más importante actuar como curadores de autoridad. Esto implica priorizar contenidos más profundos, claros y coherentes, más allá del volumen. Los nuevos contenidos deben incorporar más referencias, investigación y validadores externos. Sin duda, esto representa un desafío, ya que este tipo de contenido no siempre es el más digerible para los medios, pero sí es el más relevante para construir confianza a largo plazo, y lograr ser tomados como referente para los sistemas de AI.

Finalmente, comenzar a gestionar la autoridad frente a los algoritmos. Esto requiere entender dónde y cómo se entrenan los modelos de inteligencia artificial y asumir este trabajo como un proceso permanente. Tal como ocurrió en su momento con el SEO, los modelos están en constante evolución, y es muy probable que aquello que hoy entendemos y optimizamos se vuelva obsoleto en menos de un año.

En la era del GEO, el rol del PR se expande. Ya no se trata solo de gestionar reputación frente a audiencias humanas, sino de construir significado y confianza en un entorno donde las máquinas median, cada vez más, las decisiones humanas.

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